Editorial Jorge Tejedo 25 /02 / 2017

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2017-02-25

Editorial Jorge Tejedo 25 /02 / 2017
Una de las características del mundo capitalista en el que vivimos pasa sin dudas por una cuestión de intereses. Esto puede apreciarse desde la relación interpersonal en lo cotidiano, hasta en las más altas esferas del poder. Es decir que si uno hace algo para ayudar o favorecer a otra persona, seguramente encontraré en el otro algo que me pueda ser útil y de esta manera lograr una ayuda mutua. Ahora bien, que sin dudas hay muchísima gente que hace desinteresadamente sin pedir nada a cambio, no caben dudas que sí, pero si voy al ámbito que me compete que es el de la comunicación, los mal llamados referentes de la actividad responden claramente a los intereses de las grandes corporaciones mediáticas. En algunos casos llevados por el miedo a perder la fuente laboral y en otros por la falta del coraje necesario en esta profesión, para enfrentarse al mensaje mentiroso que repiten como loros desacreditando una labor que debería ser el nexo entre lo que sucede y el ciudadano.
Como periodista quiero expresar con una mezcla de tristeza y bronca a la vez que me da vergüenza ajena el accionar de estos “señores” que le ocultan a la gente la innumerable cantidad de casos de corrupción en la que están involucrados los integrantes del Poder Ejecutivo Nacional, algunos legisladores y lo que es peor aún, que dichos actos cuentan con el blindaje judicial que les permite manejarse con total impunidad. De esta manera uno se encuentra con un presidente que le condona a su padre una deuda que se remonta al 2001 al Correo Argentino por la suma de 70.000 millones de pesos. En el mismo sentido, el gobierno nacional otorgó sin costo alguno al grupo Clarín la Frecuencia 4G que era de Arsat. Las mentiras de Mauricio Macri cuando les promete a los jubilados el 82% móvil, mientras que solapadamente autoriza al FMI a modificar la fórmula de cálculo de las jubilaciones, reducir los montos iniciales de los haberes y subir la edad jubilatoria de las mujeres. Así mismo, la aerolínea Avianca, perteneciente también al grupo Macri se auto otorgó las principales rutas de vuelo que hasta el momento estaban en manos de Aerolíneas Argentinas en una clara operación que intenta desguazar a la Aerolínea de Bandera con el claro objetivo de reprivatizarla. Tampoco quisiera dejar de lado que en 1990, Servicios Viales S.A. se adjudicó la concesión de los peajes de 1.080,51 kilómetros de rutas nacionales. Obviamente esta empresa también pertenece al jefe de Estado. Estos son solo algunos de los casos de corrupción de la familia Macri, a los que también se podrían sumar la vinculación del Titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas con el giro millonario a la empresa brasileña Odebrecht. La imputación a Hernán Lombardi por lavado de dinero en octubre de 2015 cuando se desempeñaba como Ministro de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La imputación por parte de la justicia de la Vice presidenta Gabriela Michetti por el dinero robado de su domicilio y su vinculación con la Fundación SUMA, los negociados de Aranguren con la petrolera holandesa Shell. Y si seguimos mencionando la lista se tornaría interminable.
Lo que queda más que claro, como mencionamos al comienzo del editorial es que los intereses para los gobiernan Macri y su equipo son los pertenecientes a su familia, a los integrantes de su gabinete y a los grupos de poder en nuestro país y que el pueblo al cual explotan y se sirven de él a diario solo sirve a la hora de emitir el voto.
Es por eso que desde este humilde lugar le pido encarecidamente a la ciudadanía que piense muy bien antes de las elecciones legislativas de octubre próximo para frenar con su voto el atropello institucional al que nos somete este gobierno de ineptos y corruptos y que por otra parte a mi juicio no tiene parangón en los últimos cincuenta años de historia Argentina.
Gracias y hasta nuestro próximo encuentro.